Cosiendo, sin máquina

Entro la agujita la saco por detrás, la entro de nuevo y la saco una vez más. Nudito y pinzita se encuentran y hacen cochitas por aquí, por allá y un nudito bien me saldrá. Entro la agujita, la saco por detrás... ¡Oh! No los escuché llegar. ¿Ya es martes? -dice con indiferencia mientras mira su reloj-, que no se hable más del tema. Permítanme terminar de hacer este punto y les atiendo en un minuto. 


Lo que acaban de apreciar no fue más que el deliberante escupitajo imaginativo de un Ariel muy calmado que tiene absolutamente todo el día para completar su práctica de suturas, que consiste en cinco suturas simples, con cinco puntos cada una, más cinco suturas colchonero vertical y cinco suturas colchonero horizontal, cada sutura con sus sendos cinco puntadas; sin embargo no hay nada más que se aleje de la realidad: Suturar no es lo mío. 

Sé que la práctica hace al maestro, pero por ahora mis suturas hacen en las heridas de la colchaespuma en la que practicamos, queden como la boca de Kim Kardashian mientras hace un duck-face. ¡Sí, sé que es una imagen difícil de figurarse por eso les dejaré una ayudita! 


¿Ven a lo que me refiero? Ese esperpento sobre la delicada cara de alguien, hará que me gane como poco dos puñaladas, que a decir verdad y luego de examinar el trabajo de sutura de mis colegas, tampoco permitiré que sean tratadas por ellos. 

Todo este melodrama de suturar puede parecer más que sencillo, pues claro, cualquiera que haya visto una serie de esas de medicuchos que pasan en SONY se queda perplejo al ver como un equipo de doctores le meten mano a una herida sin antes hablar con el paciente. La verdad es que es todo esto de lo más irreal. Hay una serie de procedimientos que han de tomarse en cuenta antes de suturar una herida: Ojo, esto lo aprendí la semana pasada y ya me siento un 0,00001% más doctor que antes. 

Lo primero: No toda herida se sutura. Hay una serie de rangos y parámetros que enfrascan el origen del trauma (cortante, punzante, contusopunzante) hasta el tiempo que tiene la laceración en el cuerpo del individuo. 

Lo segundo: A diferentes localizaciones, diferentes puntos. A diferentes localizaciones, diferentes agujas. A diferentes edades, diferentes anestesias y una serie de troleadas que aunque parecen estar ahí tan solo para causarnos un marrón del tamaño del mundo, no. Tienen una razón de ser.

Lo tercero: El hilo... ¡OH EL HILO! Para mí a todo el mundo se le cosía con nylon y al que no pues ni modo, con hilo de tela será. No podía estar este pichón de médico más equivocado. Los hilos han de ser seleccionados acorde al tipo de trauma y el tejido donde será aplicado; la mala elección de un hilo puede provocar desgarres, la rotura de una puntada que de por sí puede llevar a un inmenso dolor e infecciones por no mencionar un asqueroso mal rato, hasta una incorrecta cicatrización haciendo que el paciente luego de haberse bebido dos Brugal blanco con sus amigos y escuchar una que otra bachatica opte por rociarle amigablemente con ácidoderdiablo al final de su turno en el hospital y créanme: Los casos se han visto. 

Por ahora, mi habilidad para suturar es mínima pero confío que evolucionará, como un pokemón y espero que así sea porque tengo los dedos molidos de utilizar el clamper (Una herramienta para sostener la aguja eficientemente). Aprender a suturar es necesario y la bioseguridad es importantísima particularmente en este procedimiento. Las probabilidades de contraer una enfermedad infectocontagiosa mientras se sutura a una persona, si no se toman las precauciones debidas pueden ser infinitamente altas. 

Tengo varios proyectos de los cuales estaremos hablando luego en el blog: Varios operativos médicos, ciertas prácticas hospitalarias que confío serán material blogueable, uno que otro examen de un cabroncete y muy importante... Aprender a cocinar cachapa. ¿Qué? ¿No se puede ser multifacético en estos tiempos? 

Los adoro y los veo pronto,
Ariel Saint



6 thoughts on “Cosiendo, sin máquina

  1. Excelente y gracioso como siempre.

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    1. Me alegro que te haya gustado, ¡un abrazo!

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  2. jajajaja me gusto muchísimo!! "como un pokemon" :D..!!!...!!!!. *no para de reir* excelente trabajo como siempre. Ya verás que sí vas a mejorar. No te rindas :)

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  3. Como siempre me fascina ^_^ me encanta la idea de que compartas tus experiencias con aquellos que por lo menos en mi caso, dentro de poco nos aventuraremos en el hermoso mundo de la medicina :D

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  4. Esperemos, por el bien de mis amados pacientes...

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  5. Ya no confío en ti cuando dices "los veo pronto" :(

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Saint Domingue, Dominican Republic
18 Años, extrovertido, estudiante de medicina, sin mucho que decir de sí mismo que no sea percibido por otro. Crea un blog para compartir su vida, virtudes, errores y sueños húmedos.
Ariel Saint Santé -. Con la tecnología de Blogger.